Desde el 2007, cada 15 de octubre se conmemora el Día Internacional de las Mujeres Rurales, para reconocer su función y contribución en la promoción del desarrollo agrícola, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural.

La fecha se estableció por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con el objetivo de reconocer la pluralidad de identidades de las mujeres que habitan y construyen diariamente el medio rural en las distintas regiones del planeta.

Ellas producen más de la mitad de los alimentos del mundo, los transforman y preparan, con lo que contribuyen a la seguridad alimentaria de las familias, de ahí radica su importancia en la economía y desarrollo de cada nación.

En México, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), hay 64.5 millones de mujeres, el 21.1 por ciento habitan en localidades rurales.

Además, de los 11.4 millones de hogares que son jefaturados o encabezados por una mujer en el país, el 16.2 por ciento se ubica en una zona rural.


Mujeres rurales en Puebla

En el estado de Puebla se tiene una población total de 6 millones 583 mil 278 habitantes, de los cuales 1 millón 700 mil son mujeres rurales que se localizan en 6 mil 223 localidades rurales.

En el estado, al igual que en todo el país, las mujeres que habitan las localidades rurales realizan trabajos para el sistema productivo y económico, ya sea cultivando la tierra, criando animales de engorda, pescando, procesando y distribuyendo diversos productos en el mercado.

No todas ellas reciben ingresos por este trabajo, porque gran parte de sus labores son consideradas como ayuda familiar no remunerada.

Las mujeres rurales en Puebla tienen 3.4 años de escolaridad menos que las mujeres urbanas, principalmente porque abandonan la escuela al no contar con recursos económicos o por unión conyugal, entre otros factores.

De acuerdo con la publicación “Las Mujeres Rurales en México. Estrategias para su desarrollo”, publicado por la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), se señala que los principales retos que enfrentan las mujeres rurales son económicos y sociales.

Pendiente la creación del Consejo de Diseño y Aplicación de Políticas Públicas de Mujeres Rurales en el Estado de Puebla

El 24 de junio de 2022, el extinto Miguel Barbosa Huerta anunció la creación del Consejo de Diseño y Aplicación de Políticas Públicas de Mujeres Rurales en el Estado de Puebla, con el objetivo impulsar acciones para fortalecer a las productoras y la autosuficiencia.



En aquella ocasión, anunció que antes de su gestión el campo poblano, donde trabajan mujeres rurales, recibía alrededor de 300 millones de pesos, pero su gobierno destinaba entre mil 700 millones de pesos hasta 2 mil millones de pesos.

Sin embargo, a la fecha dicho consejo no ha sido creado y las mujeres rurales en Puebla se mantienen con los apoyos de programas federales como Producción para el Bienestar (PpB), programa Fertilizantes para el Bienestar y programa Precios de Garantía a Productos Alimentarios Básicos.

A través de la Secretaría de Desarrollo Rural del gobierno del estado se les otorga apoyos como equipo para la transformación y agregación de valor de productos agropecuarios, apícolas, acuícolas y actividades del sector.

Apoyos para la elaboración de conservas como mermeladas, almíbar o cristalizados, quesos, elaboración de vinos y licores de fruta, elaboración de empaque de botanas, de productos de belleza, elaboración de alimentos tradicionales y de artesanías.

Por ello, en el marco de la celebración del Día Internacional de las Mujeres Rurales, es bueno recapitular los retos que este sector de la población enfrenta día a día y que demandan atención por parte de las autoridades.

Es necesario el diseño de políticas públicas para el desarrollo del campo poblano con perspectiva de género, lograr transformar las relaciones de género, fortalecer la seguridad alimentaria de sus familias y de sus comunidades, atender aspectos básicos de salud y promover el cuidado del ambiente.

Permitir que sean sujetas a préstamos o créditos, otorgar certidumbre de la propiedad de la tierra, ya que el 75 por ciento de las mujeres rurales en Puebla, al igual que en el país, no son dueñas de las tierras o ejidos que trabajan.

Garantizarles servicios de salud, toda vez que las mujeres rurales presentan problemas de desnutrición. En cuanto a mortalidad materna, casi la tercera parte de las defunciones se relacionan con edemas, proteinurias y trastornos hipertensivos en el embarazo, parto y puerperio.

En estas comunidades rurales son más comunes las muertes hemorragias del embarazo, parto y postparto. Las mujeres del campo en edad reproductiva presentan problemas de anemia.

Estudios del Colegio de Postgraduados en Chapingo también revelan que las mujeres rurales mexicanas viven tres años menos en comparación con las mujeres de localidades urbanas y las jornaleras tienen una esperanza de vida de 16 años menor.

Además, no existen políticas públicas que permitan el desarrollo de las mujeres rurales, de las cuales se estima que una gran mayoría, además de no tener primaria concluida, hablan una lengua materna.

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