El anuncio de un proyecto de tren ligero entre Puebla y Tlaxcala ha desatado expectativas y discusiones, sin embargo, no es un tema nuevo.

Así lo advierten especialistas en el ordenamiento de ciudades mexicanas de Urbanópolis.

Apenas hace nueve meses dedicaron una de sus producciones en video al tema de las cinco ciudades mexicanas que más necesitan un tren ligero y la Angelópolis está a la cabeza.

Para ello consideraron investigaciones sobre la historia del transporte en México, la actividad actual de los trenes ligeros en el mundo, sus ventajas competitivas y por qué las ciudades mexicanas merecen tener estas alternativas.

En la historia destacaron que entre las décadas de los 60 y 80 llegaron las primeras alternativas masivas al país, primero con el metro de la Ciudad de México y después Guadalajara y Monterrey con trenes y metros ligeros.

Sin embargo, otras ciudades fueron creciendo en población y necesidades sin tener realmente el transporte público que necesitaban por su densidad demográfica.

Los especialistas ahondan en que es preferible un tren ligero a diferencia de un metro o un metrobús como el que ya existe en Puebla desde hace casi una década.

De acuerdo con datos que citan del Instituto para la Política  de Transporte y Desarrollo, hasta hace 10 años los costos entre el Metro y el tren ligero eran diferentes.

El tren ligero en ciudades y países en desarrollo costaba cerca de 25 millones de dólares el kilómetro y hasta 37.5 millones en los países desarrollados.

Construir un Metro, en cambio, tenía un costo por kilómetro que iba de los 87 a los 433 millones.

Los especialistas agregan que un tren ligero es mejor opción a futuro que un metrobús, pues aunque el segundo es más barato, implica la construcción de carriles dobles y la intersección con vialidades donde pasan otros tipos de transporte.

El tren ligero por su parte requiere una estructura básica que ya está confinada y que se puede ampliar.

En su análisis destacan que el tren ligero en el mundo se ha convertido en la principal alternativa en países desarrollados como Estados Unidos y Francia, pero también lo han adoptado en países en vías de desarrollo como Marruecos, Brasil y Argelia.



Los especialistas abordan cuáles son las ciudades mexicanas que consideran que por sus características ya necesitan un tren ligero y la Angelópolis de Puebla está hasta arriba de la lista.

De ella destacan que es la cuarta zona metropolitana más grande a nivel nacional con casi 3 millones de habitantes y que 1.5 de ellos están concentrados en la capital, en tanto que más de la mitad de la población se mueve en transporte público.

A la zona metropolitana poblana lo que le reconocen es que ya cuenta con el sistema de metrobús de la Red Urbana de Transporte Articulado (RUTA) con tres derroteros, sin embargo, advierten que éstos son cortos e insuficientes.

Un punto a favor que destacan de esta infraestructura es que a pesar de sus deficiencias, por ya estar confinada en casi la totalidad de sus tramos, puede servir como base para el tren ligero.

En la lista de Urbanópolis siguen Querétaro, Tijuana, León y Cancún por su crecimiento poblacional y avances en la tecnología de transporte.

En Tijuana, por ejemplo, destacan la vida fronteriza y la necesidad de conectar mejor con San Diego, California, mientras que en el polo caribeño pesa el carácter turístico y la necesidad de conectar mejor el segundo aeropuerto más grande de Mexico.

Otras tres ciudades de México que deberían ir pensando en el tren ligero según los urbanistas son Aguascalientes, Mérida y Toluca, que comparten también las tendencias de crecimiento y las necesidades de conectividad.

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