Los narcocorridos forman parte de una narcocultura que mina la manera de pensar y el desarrollo de la juventud mexicana.

Estas composiciones musicales surgieron en la frontera de México, en específico en el estado de Sinaloa.

Al principio, estas canciones únicamente se llamaban corridos de tráfico de drogas ilícitas.

Cuando la narcocultura tomó fuerza, cambiaron su denominación a narcocorridos.

Aunque mantienen la esencia de los corridos tradicionales, estas narrativas musicales dan cuenta de la violencia, el poder, la muerte, el consumo suntuoso y los placeres derivados de las acciones del narcotráfico.

En los narcocorridos, los personajes son héroes, carismáticos, dispuestos a enfrentar situaciones de peligro, a arriesgar su vida, ponen a prueba la lealtad y siempre están al margen de la ley.

Además, son benefactores de su pueblo y en correspondencia reciben su protección, aunque son personajes violentos, corruptos y asesinos.

¿Cuál fue el primer narcocorrido en México?

La historia registra que el primer narcocorrido probablemente fue el de “El Pablote”.

En un dueto de guitarra, José Rosales y Norberto González lo grabaron el 8 de septiembre de 1931 en El Paso, Texas.

Ambos cantantes destacaban la vida de Juan Pablo González, “El Pablote” o “El Rey de La Morfina”, en Ciudad Juárez.

¿Cómo influyen los narcocorridos socialmente?

De acuerdo con Mirna Reyes, experta en seguridad y catedrática de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), los narcocorridos tienen un impacto negativo en la juventud mexicana.

En principio, señaló, adoptan una forma de vestir y un nuevo estilo de vida con ciertas características de los narcotraficantes.

“Genera en los jóvenes un nuevo estilo de vida y ciertas características identitarias del movimiento, como barba cerrada, ropa de marcas reconocidas, joyas llamativas y muy costosas, autos de lujo, bebidas caras, pagar música de banda, etcétera”, explicó.

La experta indicó que los jóvenes buscan el reconocimiento y ser admirados, pero por un movimiento que netamente hace apología del delito.

“En los narcocorridos se acentúa la apología del delito, al evidenciar acciones totalmente ilegales bajo la modalidad del ajuste de cuentas a cambio del pago económico, el discurso apela a la justificación de lo ilegal”, aseguró.

Mirna indicó que esto es gravísimo para el desarrollo y crecimiento de la juventud mexicana.

Indicó que el modelo es de un delincuente que hace lo que quiere y que, a través de los actos delictivos, como es el narcotráfico, obtiene lo que quiere.

Recomendó una total atención por parte de los padres de familia para que se responsabilicen de lo que escuchan sus hijos pues, indicó, el mundo del narcotráfico no es el camino de la superación.

Narcocorridos poblanos

Hasta la fecha, no hay ningún registro de un narcocorrido que haga alusión a un capo que opere en la entidad poblana por parte de un artista mediático.

Sin embargo, las autoridades señalaron que, en ocasiones, las canciones en honor a estos delincuentes las hacen los mismos músicos locales.

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