El Museo Internacional del Barroco es uno de los últimos diseños de , el arquitecto japonés galardonado con el premio Pritzker en 2013.

Entre sus obras arquitectónicas más aclamadas están el Edificio Suites Avenue en Barcelona, las Torres Fira en Hospitalet de Llobregar, en la región española de Cataluña, la Ópera Metropolitana de Taichung, Taiwán, y decenas de edificaciones más en Tokio, Londres, París, Hannover y Singapur, entre otras.

El estilo de esta arquitecto, titulado en 1965 de la Universidad de Tokio, combina ciertos elementos de la tradición arquitectónica japonesa con diseños que incorporan lo último en tecnología, con expresión orgánica, utilizando especialmente el acero, el aluminio y el cristal.

Desde su estructura, el MIB fue diseñado con la finalidad de dar constancia de la esencia barroca de los siglos 17 y 18, así como del neobarroco contemporáneo, de acuerdo con .

Esta magistral obra arquitectónica que ocupa 5 hectáreas se ubica sobre el bulevar Atlixcáyotl, a unos 7 kilómetros del centro de Puebla.

El Museo forma parte del Parque Lineal y se conecta con el Ecoparque Metropolitano y con el Paseo del Río Atoyac.

Como fachada principal del Museo se desataca una plaza en circunvalación que facilita el descenso de pasajeros de autobuses y automóviles.

Hay unas gradas para recibir grupos de visitantes donde pueden escuchar explicaciones sobre el museo y una marquesina de entrada, donde por las noches se proyectan imágenes relacionadas con las exhibiciones del momento,

El edificio tiene una altura 19.52 metros en su punto más elevado.

La construcción se encuentra elevada 2 metros respecto al terreno original, lo que la hace reconocible fácilmente.

La superficie total construida es aproximadamente de 18 mil149 metros cuadrados, de los cuales 9 mil 855 metros cuadrados corresponden a la planta baja, 7 mil 316 a la planta alta y 978 metros cuadrados a la planta mezzanine.

La estructura está compuesta por muros y losas, desarrollada conjuntamente con la empresa mexicana Danstek, especializada en fabricación de concreto precolado.

Los muros constan de una parte exterior precolada, y otra parte interior colada en sitio, haciendo en su totalidad un muro monolítico.

El acabado es aparente con una leve textura de buzardeado para que se puedan reparar daños e imperfecciones.

Como parte de la estrategia estructural, y a pesar de ser un edificio que se extiende horizontalmente, el Museo se compone de un único volumen totalmente rígido, lo cual ayuda mucho a la resistencia contra los terremotos.

La cimentación transmite las cargas verticales sobre el terreno de relleno de tierras compactadas.

En la planta baja se distribuyen las funciones relacionadas con el espacio expositivo.

Entrando al edificio nos encontramos con el vestíbulo de entrada, desde el cual se puede acceder tanto a las salas de exposición del museo, al auditorio como al segundo nivel.

En este se ubican las taquillas, el guardabultos, la tienda y un punto de información, y unos grandes bancos diseñados por el atelier japonés de Kazuko Fujie, que se desarrollaron en colaboración con artesanos textiles de Hueyapan, Puebla.

Este hall se comunica con el vestíbulo de las exposiciones, desde el cual se puede acceder a la exposición permanente y las exposiciones temporales.

La exhibición permanente contempla una visita de ocho salas expositivas, cada cual con una temática diferente que permiten tener una amplia visión de las diversas facetas que abarcaba el barroco, desde el arte, la arquitectura, el teatro, la música, la literatura y hasta la influencia del barroco en la vida cotidiana.

Estas salas, más una terraza exterior, desde donde se observa el lago y el parque, se encuentran rodeando un gran patio interior; dominando este espacio se encuentra una gran fuente de agua cuyo motivo es el remolino.

En el Barroco, el agua en movimiento es un tema recurrente; en el MIB es una metáfora que expresa el lugar de la génesis del Museo.

La exhibición temporal se dispone en tres salas contiguas que pueden fusionar sus espacios

En esta misma planta se ubica un auditorio que dispone de un aforo de 312 personas, situado de modo que pueda usarse de manera independiente y en horarios diferentes a los del área expositiva para dar servicio a otros usos culturales.

En la planta alta se disponen las salas relacionadas con la investigación, educación y difusión del Arte Barroco.

El visitante puede observar el proceso de restauración de las obras de arte barrocas, consultar documentos originales en la biblioteca especializada, aprender jugando sobre el Barroco para niños y en las salas del espacio educativo, o deleitarse de los sabores barrocos en el restaurante con una terraza con vistas al parque.

También en esta planta se encuentra el Salón Internacional del Barroco, donde expertos internacionales en esta época pueden realizar simposios; este espacio, dependiendo del tamaño y de la naturaleza de los eventos, se puede utilizar en conjunto con el auditorio, situado justo debajo.

En el lado oriental del edificio se sitúan las áreas de servicios internos del museo.

El diseño del edificio tuvo como referencia los requerimientos especiales documentados en la norma internacional del Facility Report, de manera que se garantice la seguridad de las obras en préstamo de otras entidades o museos.

El museo busca la manera interactiva de mostrar una época pasada de forma virtual e innovadora gracias a las nuevas tecnologías.

Los horarios de apertura son de martes a domingo de 10:00 a 19:00 horas

El costo de la visita guiada es de 200 pesos por persona, 30 la audioguía y 40 pesos con credencial de INAPAM, personas con discapacidad, estudiantes y maestros con credencial.

En el lado oriente del museo cuenta con un estacionamiento de dos niveles con 440 cajones y estacionamiento para 4 autobuses, 42 motocicletas y 50 bicicletas.

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