Alrededor de 3 mil artesanos están dedicados a la fabricación de esferas navideñas con vidrio solplado, con un total de 370 talleres, principalmente localizados en el municipio de Chignahuapan, que es el mayor productor nacional.

Chignahuapan es el Pueblo Mágico de Puebla en el que hay Navidad todo el año gracias a la producción de las tradicionales esferas navideñas.

Un pequeño taller familiar puede llegar a fabricar hasta mil 500 esferas en un día y al año se producen en Chignahuapan decenas de millones de esferas que alegran la Navidad.

Las esferas navideñas se fabrican con la técnica del vidrio soplado y son consideradas como una expresión del arte popular, ya que cada pieza refleja la creatividad de los artesanos que las fabrican.

Este oficio se ha convertido en una herencia artística que ha pasado de generación en generación desde finales de la década de 1960.

A lo largo de todo este tiempo las piezas han pasado de los clásicos colores, lisos, metálicos, a piezas muy elaboradas, inclusos de distintas formas.

Los productores también han incorporado diferentes materiales como plumas, pétalos de flores sintéticas, heno, pelo de ángel, rafia, entre otros.

Las esferas de Chignahuapan tienen fama internacional y han llegado incluso a ser parte de la decoración navideña de El Vaticano.

En México la producción de esfera se concentra en dos municipios: Tlalpujahua en Michoacán y Chignahuapan.

De acuerdo con un estudio publicado por Claudia Montaño Pérez y Serafín Ríos Elorza del Colegio de Tlaxcala, el boom de las esferas en Chignahuapan comenzó en 1968, cuando Rafael Méndez, originario del estado de Jalisco, llegó a esta localidad con la idea de establecer un pequeño taller de esta artesanía.

La promoción de la esfera inicialmente fue de boca en boca, refrendándola la calidad del producto, en donde los clientes llegaban principalmente al taller de origen desde 1968, para después, por recomendaciones de los propios productores y población en general, desplazarse a otros, dado que en ese momento no existían expendios, normalmente la venta se realizaba en los hogares, señalan los especialistas en el artículo “La producción de esfera y el desarrollo local en Chignahuapan, Puebla.”

Este primer taller tuvo sus primeras escisiones en 1970, cuando varios trabajadores decidieron independizarse y crear sus propios negocios, con una organización familiar.

Se generó entonces una relación de dependencia y colaboración entre el primer taller y los otros negocios que surgieron.

En 1970 es cuando el aprendizaje la experiencia y el espíritu emprendedor de algunos de los trabajadores del primer taller, permiten la separación del mismo para formar los propios con organización familiar, generándose una relación de dependencia con el de origen, que sirvió en sus inicios como proveedor de algunos insumos para poder así elaborar sus productos, al tiempo que colaboraba con ellos en la compraba de parte de su producción para cumplir con los compromisos comerciales que ésa unidad productiva había establecido con anterioridad.

En un principio, la esferas de Chignahuapan se vendieron en municipios cercanos como Zacatlán, Tlaxco, Tlaxcala, Puebla. Posteriormente, el comercio se extendió hasta la CDMX.

Siendo de 1970 a 1985 el periodo más productivo para la empresa original debido a que contaban con una plantilla mayor a 100 trabajadores dentro de ella y se producían de 25 a 30 mil cajas de esfera semanalmente, llegando a exportar a países como España, Venezuela y Estados Unidos de Norte América.

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