Un diagnóstico de cáncer de mama toma por sorpresa a todos, pero es más increíble cuando tal resultado lo recibe una mujer que no tiene ningún factor de riesgo, de acuerdo con su oncólogo.

Guadalupe de la Calleja Salmerón es una joven de 36 años de edad, nutrióloga de profesión y encargada adscrita en el área de quemados de un hospital del sector público en Puebla.

En entrevista con compartió cómo vivió el proceso de confirmación, tratamiento y vigilancia de este padecimiento, que se conmemora cada 19 de octubre como el Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer de Mama.

Como trabajadora en el sector salud reconoce la importancia de la prevención, por lo que año con año se realizaba su chequeo femenino, alimentación balanceada acompañado de hacer ejercicio diario y todo lo que permite una vida en equilibrio, pero aun así no logró escaparse del cáncer de mama.

No tenía ningún signo físico, ni dolor, molestia ni nada que le indicara que pudiera tener cáncer, incluso su oncólogo le dijo que ella no tenía ningún factor de riesgo “y aun así me tocó en esta ruleta de la vida”, dijo.

Cada año se realizaba el ultrasonido y en marzo de 2020 todo estaba bien, pero para el 28 marzo de 2021 apareció una anomalía en uno de sus senos que la llevó a la sospecha de cáncer.

Vino la biopsia. La confirmación de un resultado positivo la recibió el 6 de abril del año pasado y de ahí a tomar la decisión de actuar.

“Imagínate, si yo no me hubiera hecho el ultrasonido, el cáncer seguiría creciendo, haciendo lo suyo hasta que apareciera un signo físico. Sin duda la exploración es importantísima, pero a veces se puede detectar antes de que lo sientas o tengas un síntoma físico”, compartió.

A finales de abril de 2021 llega la fecha de la cirugía. Los especialistas le plantearon el panorama y ella decidió la mastectomía radical, la cual consiste en retirar el tumor y toda la mama completa.

Un mes después de la cirugía, “Lupis” -como le dicen sus amigos- comienza con el tratamiento de quimioterapias. Su cuerpo fue sometido a un total de 16 quimios.

“Es muy duro el diagnóstico y el tratamiento, pero también es muy duro enfrentar cosas fueras del cáncer, como el hecho que no te apoyen en el trabajo, saber que hubo amigos que se fueron, la familia que se abre y se retira. También darte cuenta en el camino de cuántas somos las personas que estamos enfermas y cuántos somos los que estamos luchando por sobrevivir”, relató.

De la Calleja Salmerón comentó que, en su caso, sus principales pilares de apoyo para transitar por este largo proceso fueron su pareja, amistades, compañeros de trabajo y todos quienes con pequeños detalles le mostraron que estaban ahí para ella.

No faltó quien le hizo compañía a una quimioterapia, quien le preparara la comida o que le hiciera el super. Tareas que parecen sencillas, pero para ella era muy agotador realizarlas, como solo el hecho de bajar las escaleras o lavar los trastes.

“Una amiga mía también se rapó por mí, las dos estábamos y entonces nos fuimos a tomar un café, las dos pelonas. La gente nos veía raro, pero ahí estábamos. Mi cabello antes de perderlo (por las quimioterapias) lo doné para las personas que necesiten una peluca oncológica”, compartió.

“No nos queda de otra más que luchar y seguir viviendo porque la verdad yo no sé cuánto tiempo me quede, no sé si me voy a morir, si me va ir mal, yo no sé si voy a recaer o a sentirme mal. Aprender a soltar ese control de que no depende de tus manos (la enfermedad) y dejas fluir cada día, tomarse un día a la vez”, insistió.

Por ser trabajadora del sector salud pudo llevar su tratamiento en una institución pública, pero reconoce que los enfermos de cáncer deben hacer muchos gastos que no cubre la seguridad social.

En ese sentido, dijo que se apoyó de instituciones privadas, como el caso de la marca de cosméticos Avon, que le regaló una prótesis externa para brasier y todo el apoyo que ofrecen a muchas mujeres, tanto material como psicológico.

En febrero del presente año terminó con su tratamiento de quimioterapias y ahora está en la etapa de vigilancia. En términos generales ahora no tiene cáncer, pero debe estar en observación. Luego viene la vigilancia estrecha que consiste en varios estudios durante cinco años, después de ese periodo es como se puede considerar que ha quedado libre de cáncer.

De la Calleja compartió que ahora está en etapa de regresar a la gente mucho de lo que le aportaron y decidió estudiar nutrición oncológica. Además, está aprendiendo a tejer gorritos para los pacientes que lo necesiten, “extenderles mi mano para que no recorran el camino solas”, expresó.

Para ella, como sobreviviente, cada día es un regalo de vivir, de hacer cosas, aprovechar que ese día se siente bien, porque son muchos días en que las molestias son difíciles de sobrellevar.

“Mi mensaje sería para mujeres y hombres, a los hombres como pareja, padre, hijos, porque estamos juntos en este mundo y así como nos acompañamos en la diabetes, en el Covid o en cualquier enfermedad, debemos de quitarnos los tabús. Nosotras no elegimos tener cáncer, es una enfermedad como cualquier otra y lo que necesitamos es que no nos dé pena. A mí me pasó y encontrarlo a tiempo es lo que me regala unos días, unos años más de vida”, concluyó.

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