Ya está. Ya tenemos lista de los 26 jugadores que van a representar a México en la Copa del Mundo que inicia en apenas una semana. Hay de todo y, como siempre sucede en estos casos, no gusta a todo el mundo. Lo cierto es que, por primera vez desde hace muchos mundiales, vamos con menos estrellas, con menos nombres de peso y eso, tal vez, sea una ventaja a la hora de intentar dar la sorpresa.

La lista del seleccionador, Javier “El Vasco Aguirre” -que afronta un mundial con México, por tercera ocasión- es, sin duda, una lista completa y un tanto bizarra. Lo más llamativo es, obviamente, el hecho de que el arquero Guillermo Ochoa vaya a disputar su sexto mundial -a escaso mes de cumplir 41 años-, gesta que solo igualarán el portugués Cristiano Ronaldo y el argentino Lionel Messi.

En el plantel encontramos jugadores de calidad contrastada como es el caso del defensa Johan Vásquez o el extremo colombiano, naturalizado mexicano, Julián Andrés Quiñones.

Mención aparte merecen los futbolistas que juegan en Europa. El centrocampista Álvaro Fidalgo -que sigue la estela de Andrés Guardado y de Diego Lainez, quienes defendieron los colores del Betis- quien se desempeña en la liga española, y los delanteros Santiago Giménez y Raúl Jiménez que lo hacen en los torneos de Italia e Inglaterra respectivamente.

Y, si bien tenemos a Ochoa que es uno de los jugadores más veteranos de la justa mundialista, también tenemos al más joven de todos los jugadores que van a participar en este mundial: Gilberto Mora. Este joven centrocampista, que juega en el club Tijuana, participará con apenas 17 años y 240 días, toda una proeza de precocidad futbolera.

Son algunos de los nombres que defenderán la playera verde es un mundial que, a bote pronto, es muy peculiar. ¿Por qué? Primero porque jugarán 48 selecciones lo que sin duda nos da una idea de la voracidad económica de la FIFA. En segundo lugar porque el mundial se disputará en 3 sedes por primera vez en la historia del balompié: Estados Unidos, Canadá y México. Esto sin duda complicará bastante la logística de las selecciones y del propio desplazamiento de los aficionados.

Para nuestro país es todo un récord ya que somos la única nación que alberga un mundial por tercera ocasión -tras 1970 y 1986-. En ese sentido, aunque apenas se disputen poco más de 10 partidos en nuestro país, será una gran oportunidad para generar derrama económica pese a que todo apunta a que algunas obras quedarán inconclusas para el jueves 11 de junio, día en el que se disputará el partido inaugural entre México y Sudáfrica.

Si acaso lo más hiriente e incluso sangrante de este mundial son los precios exorbitantes de los boletos para acceder a los estadios. Esa comunión que siempre ha existido entre aficiones y futbol pende de un fino hilo debido a la avaricia de los jerarcas de la FIFA que, sin duda, priorizan el objetivo de hacer caja.

Pero en el fondo da igual. Nos pondremos la verde y elevaremos el grito y la ilusión por, esta vez sí, ver a nuestra selección hacer historia y colocarse en el olimpo al que solo acceden los llamados a la gloria del balompié. Que así sea.

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