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Colony: Zona Cero

Una idea interesante que no siempre funciona debido a una ejecución algo accidentada

Colony: Zona Cero | Foto: Wow Point

El director surcoreano Yeon Sang-ho saltó a la fama desde 2016 cuando estrenó una de las mejores películas del género zombi en el cine internacional: Estación Zombi: Tren a Busán, la cual encantó al público y a la crítica del mundo gracias a su narrativa construida alrededor de la supervivencia a una pandemia zombi al interior de un tren, la forma en la que las escenas de acción fueron grabadas y el excelente trabajo de los extras en la interpretación de muertos vivientes.

Desde entonces, el filme se convirtió en una referencia visual y temática dentro del subgénero de horror, con varias películas tomando inspiración de la película para poder desarrollar un nuevo acercamiento a un género que, por años, fue catalogado como estancado.

Por su parte, y en paralelo a otros proyectos, Sang-ho continuó trabajando en su universo de zombis, lo cual derivó en dos filmes más: Estación de Seúl (2016) y Península (2020), ambos dentro del universo del primer filme, pero que no gozaron del mismo éxito, principalmente por cierta desconexión en el desarrollo de los personajes.

Seis años después de su última incursión en el subgénero de horror, Sang-ho regresa con una nueva propuesta que, declaró, tardó años en desarrollar para que sea una experiencia diferente y llena de adrenalina. ¿Lo logró?

Así llega Colony: Zona Cero. Dirigida por Yeon Sang-ho (Estación Zombi: Tren a Busán, Península), y protagonizada por Jun Ji-hyun (Kingdom, Polaris: La Conspiración), Koo Kyo-hwan (Woo: Una Abogada Extraordinaria, Escape de Mogadishu), Ji Chang-wook (La Novata de la Calle, De vuelta en Samdal-ri), Shin Hyu-bin (Nido de Víboras, The Ugly), Kim Shin-rok (La Reina de las Lágrimas, Sweet Home) y Go Soo (Way Back Home, La Última Princesa).

En este thriller de acción y horror surcoreano, seguimos la historia de Kwon Se-jeong (Jun Ji-hyun), una profesora de biotecnología que, tras intentar buscar trabajo, quedó atrapada en un ataque bioterrorista en el edificio Dunguri. Aliada junto a un grupo de sobrevivientes, Kwon deberá encontrar la forma de escapar y ayudar a encontrar la cura de un nuevo virus mortal.

Comencemos con lo mejor. La dirección cinematográfica y el arte del filme son, en definitiva, sus puntos más fuertes. Es evidente que Yeon Sang-ho puso esfuerzo al momento de desarrollar la idea visual de su colonia de zombies, en especial cuando esta se distingue de otras historias con un arte distinto que se complementa a la perfección con extras que entregan todo su talento para coordinar movimientos e integrarse unos con otros en masas humanas con múltiples manos y pies.

Los actores que interpretan a los zombis son lo mejor de toda la película | Foto: Wow Point

Cada momento del filme que involucra secuencias con estos seres resulta en un momento de adrenalina muy disfrutable, en especial en la recta final de la película, cuando se incluyen secuencias muy similares a las de la franquicia española de REC.

La cámara intenta moverse de forma tan salvaje como sus monstruos, lo cual crea dinámicas interesantes de velocidad, cortes rápidos y ángulos inclinados que le dan verticalidad a los movimientos de las criaturas, destacando aún más su comportamiento inhumano.

El maquillaje también es otro punto excelente dentro del filme, pues el diseño decide no enfocarse en los elementos clásicos del zombi - sangre y carne abierta -, sino que propone su propia versión con piel gris, ojos blancos y secreciones especiales, lo cual provoca su propia sensación de horror.

La música funciona muy bien en cada secuencias, así como la iluminación y la colorización del filme, la cual opta por un mundo colorido en contraste con los hechos.

El filme falla al momento de crear arcos concretos para sus personajes | Foto: Wow Point

Por otro lado, lo negativo está en la construcción de personajes, la trama y en las limitaciones del concepto zombi de la propia película.

La película construye muchas tramas que solo se abordan de manera superficial, en especial con el grupo de supervivientes, quienes intentan ser desarrollados con arcos individuales que muchas veces caen en conclusiones anticlimáticas o giros de trama clichés que están ahí para impulsar la historia hacia una conclusión relativamente lógica.

La trama es simple y confía demasiado en su villano principal para que funcione; sin embargo, el personaje resulta demasiado unidimensional, estancando la mayor parte de la tensión en una simple historia de conquista mundial que le arrebata mucho del potencial a la idea original.

Aunque entretenida, "Colony: Zona Cero" no es el mejor trabajo de su director, quien parece haber llegado a su máximo con "Tren a Busán" | Foto: Wow Point

Finalmente, el concepto de la colmena se mantiene en un nivel relativamente superficial con el potencial de horror que puede ofrecer, en especial cuando algunos de los visuales recuerdan a The Last of Us. La repetición de visuales familiares hace inevitable la asociación de potenciales, lo cual hace que el horror disminuya.

Al final, Colony: Zona Cero es una película entretenida, pero definitivamente no es el mejor proyecto de su director. Con visuales entretenidos, secuencias de acción que cumplen y un poco de suspenso, el filme se vuelve en una opción palomera para el fin de semana.

8/10

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