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La Caída de la Ballena

Una aventura palomera que sabe cómo utilizar la claustrofobia como gran atractivo visual

La Caída de la Ballena | Foto: 20th Century Studios

En 2023, la productora fue la primera en correr para comprar los derechos cinematográficos de Whalefall: La Caída de la Ballena, el libro más reciente del autor estadounidense Daniel Kraus, quien se ha hecho de una gran reputación en el mundo literario y del cine gracias a colaboraciones con George A. Romero, leyenda del cine zombi, y Guillermo del Toro, con quien coescribió Trollhunters, famosa saga de fantasía contemporánea.

De inmediato, Imagine Entertainment designó como director y co escritor del proyecto a Brian Duffield, cuyo trabajo cinematográfico se extiende a una carrera como guionista desde 2014, trabajando en filmes como Insurgente (Dir. Robert Schwenke, 2015), Amor y Monstruos (Dir. Michael Matthews, 2020) y Cocaine Bear (Dir. Elizabeth Banks, 2023), teniendo su debut como director hasta 2023 con Nadie Podrá Salvarte, una película de ciencia ficción y suspenso donde demostró su habilidad para crear historias individuales que lidian con conceptos grandes y cercanos al mismo tiempo.

El estudio confía en que la dupla estratégica de Kraus y Duffield pueda producir un éxito en crítica y taquilla a través de La Caída de la Ballena, cuya historia lidia con varios puntos clave que resuenan en el trabajo de Duffield.

Con una producción sin problema alguno, el filme continuó su rodaje en 2025 y finalmente fue estrenada este mismo mes. ¿Será el éxito que Imagine Entertainment deseó?

Así llega La Caída de la Ballena. Dirigida por Brian Duffield (Espontaneo, Nadie Podrá Salvarte) y protagonizada por Austin Abrams (La Hora de la Desaparición, Resident Evil: Noche Cero), Josh Brolin (Duna - Parte Dos, Wake Up Dead Man) y Elisabeth Shue (The Boys, La Batalla de los Sexos).

En este drama de suspenso, seguimos la historia de Jay Gardiner (Austin Abrams), un joven que regresa a su hogar para buscar los restos de su padre en el fondo del océano. Cuando Jay es devorado por un cachalote durante su misión, tendrá que hacer hasta lo imposible para escapar antes de que sea demasiado tarde.

Austin Abrams protagoniza este filme de supervivencia, el cual toma un gran riesgo hacia el final de la película | Foto: 20th Century Studios

Las mayores fortalezas del filme se presentan durante su primer y segundo acto, donde nos encontramos con ideas interesantes en un escenario emotivo, donde una historia parcialmente predecible entre un hijo que lidia con la muerte de un padre estricto se ve intervenida por la presencia de una ballena, la cual devora al protagonista.

A partir de aquí, la película expone a la audiencia a su gran atractivo narrativo: la misión del protagonista de escapar del interior de la ballena antes de que sea demasiado tarde. Esta sección no decepciona en ningún aspecto, y esto se debe en gran medida al increíble trabajo de producción, cinematografía y actuación, pues el escenario se vuelve en absoluto claustrofóbico, con la cámara luchando por encontrar un cuadro firme entre las entrañas de la bestia marina.

El maquillaje y la mezcla entre efectos prácticos y CGI ayudan mucho a esta sección del filme, la cual se vuelve emocionante ante la existencia de una carrera contrarreloj, donde el protagonista deberá utilizar todo su ingenio para atravesar cada prueba presente hasta que encuentre su libertad.

Las mejores secuencias del filme tienen que ver con el personaje de Austin Abrams intentando escapar del interior de la ballena | Foto: 20th Century Studios

En estos dos primeros actos del filme también existe una edición interesante, donde la acción del escape se ve interrumpida por recuerdos de gran importancia, los cuales están colocados de manera perfecta para mantener la intriga y motivar a la audiencia a conocer más sobre la historia.

Sin embargo, el filme rápidamente decae cuando llega el tercer acto, donde las resoluciones comparten escenario con conveniencias de guion para crear situaciones específicas. Además, la trama emocional toma un giro temático que podría desconectar con algunas audiencias, pues la narrativa se vuelve mucho más inverosímil, llegando a cuestionar la realidad de una manera que daña a la narrativa general.

El mejor aspecto del filme es su cinematografía, la cual logra capturar la claustrofobia de la situación a la perfección | Foto: 20th Century Studios

Más allá de lo anterior, la actuación de Austin Abrams también es uno de los mejores elementos de la película, pues ofrece un equilibrio entre la ansiedad, la esperanza, la comedia y el horror. Con poco diálogo, Abram logra conectar de gran manera con su personaje, y es a través de sus expresiones como podemos recuperar la gran mayoría de sus emociones.

Josh Brolin, por su parte, entrega un trabajo concreto y bien ejecutado, pues su papel no está tan presente y está diseñado para ser monocromático en la mayor parte del filme.

Josh Brolin hace un buen trabajo con el poco material que tiene dentro del filme, a pesar de que su arco sea bastante predecible | Foto: 20th Century Studios

En términos de estructura e historia, el filme es demasiado simple y directo. Si logras reconocer qué tipo de película es en los primeros minutos, entonces no encontrarás ningún tipo de sorpresa hacia el final a excepción de unas cuantas decisiones estéticas. En su mayoría, el filme es directamente lo que oferta en cuanto al escape de un hombre del interior de una ballena, pero con una historia cliché, aunque bien ejecutada y relacionable, sobre la relación conflictiva entre un hombre y su hijo.

Así, La Caída de la Ballena es una película que cumple con su cometido: entretener. Sin una historia tan compleja, con secuencias de acción emocionantes, escenarios distintos y un final dulce, el filme es perfecto para un domingo palomero en familia, donde se encontrará emoción y suspenso para todos, a pesar de que el acto final comienza a decaer en calidad.

7/10

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