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Resident Evil: Noche Cero

Una carta de amor a la experiencia de jugar un videojuego de horror que prefiere plasmar una visión en particular en lugar de calcar su material de origen

Resident Evil: Noche Cero | Foto: Sony Pictures

En el mundo de las adaptaciones cinematográficas de videojuegos, Resident Evil ocupa un lugar complicado. Por un lado, los productores y la industria podrían considerar a la franquicia como un referente de éxito asegurado en taquilla, pues la saga alcanzó a producir seis películas entre 2002 y 2017, cada una generando ganancias importantes hasta crear un total de 1.2 billones de dólares.

Sin embargo, críticos y audiencias estarán de acuerdo en que la saga es todo menos una montaña de calidad. Cada película ignoraba por completo lo que la anterior establecía en todo sentido, creando enormes lagunas de continuidad que aniquilaban cualquier indicio de un arco narrativo o de personajes; la acción era exagerada, pero más allá de ser un estilo, se convirtió en un agregado para rellenar tiempo; las calidad de las actuaciones era inexistente, y a las películas no les importaba seguir al videojuego, sino que construía su propia mitología sin respetar, en ningún sentido, el material de origen.

En 2022, volvió a apostar por la franquicia para reiniciarla y acercarla a una adaptación mucho más fiel, pero el resultado, titulado Resident Evil: Bienvenidos a Raccoon City, fue desastroso, con un filme que intentó imitar a los videojuegos con montañas de referencias y elementos calcados, pero sin la gracia del material original, y sin la visión de crear un filme con una verdadera historia.

El nombre de la saga comenzó a tener la reputación de inadaptable y sufrió aún más tras la desastrosa serie producida por Netflix en 2022, la cual mezcló lo peor de todas las películas con lo peor de las producciones de streaming.

Entra Zach Cregger. En 2025, el famoso director en ascenso, responsable de filmes como Bárbaro (2022) y La Noche de la Desaparición (2025), propuso un guion de horror independiente que enamoró a los ejecutivos de Sony Pictures. Con ciertas similitudes a la franquicia de videojuegos, el estudio le propuso a Cregger retrabajar el guion para vincularlo a Resident Evil sin perder su esencia como una visión particular - un trato que Cregger finalmente aceptó. ¿Será esta la película que finalmente esté a la altura del famoso videojuego de horror?

Así llega Resident Evil: Noche Cero. Dirigida por Zach Cregger (Bárbaro, La Hora de la Desaparición), y protagonizada por Austin Abrams (Wolfs, Historias de Miedo para Contar en la Oscuridad), Zach Cherry (Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos, Fallout), Kali Reis (Mercy, True Detective: Night Country) y Paul Walter Hauser (Los 4 Fantásticos: Primeros Pasos, Springsteen: Música de Ninguna Parte).

En este filme de horror, seguimos la historia de Bryan (Austin Abrams), un joven mensajero médico que es responsable de trasladar un encargo de último minuto a Raccoon City. Cuando Bryan se involucra en un violento accidente de carretera, descubrirá que su viaje estará lleno de peligros luego de que una emergencia biológica arrasó con la ciudad.

En una franquicia llena de héroes de acción, el personaje de Austin Abrams destaca por ser un "hombre común", lo cual crea un punto de vista único que nutre al filme de forma especial | Foto: Sony Pictures

Hay que decirlo de manera directa: Resident Evil: Noche Cero es la mejor adaptación cinematográfica de la franquicia, la cual, para bien o para mal, se logra a través de la visión particular de un cineasta con una historia sólida en mente que se aleja del material original para honrarlo y no copiarlo.

Desde el guion y su estructura narrativa, es notable que Cregger entendió la tarea de adaptar el videojuego, pero lo abordó desde un ángulo diferente que resultó ser el mejor camino posible a pesar de crear polémica entre los fans: concentrarse en representar la experiencia de jugar el videojuego y no calcar su historia ni sus personajes.

Con esto en mente, el filme opta por una estructura básica de tres actos, cada uno retomando el ritmo narrativo de los videojuegos para dividirse en secciones o escenarios que van escalando la tensión y la magnitud de la amenaza, con la diferencia de que Cregger aprovecha esta dinámica para impulsar el desarrollo del personaje principal en múltiples niveles, desde lo emocional hasta las habilidades y competencia, tomando inspiración en la forma en la que los personajes evolucionan dentro del juego.

A pesar de ser una historia completamente original, Cregger aprovecha para reunir distintas referencias y elementos de toda la saga de videojuegos para hacerles honor en el filme. De esta forma, tenemos una mezcla de unidades reconocibles que se combinan para fortalecer la imagen general de adaptar la experiencia, por lo que no es de extrañar que existan elementos de los nueve juegos principales coexistiendo en la película. Es importante mencionar que estas referencias no interfieren la narrativa ni ensucian la información visual, sino que existen como una señal de que este es un mundo que puede ser reconocido por los fans.

La construcción de la tensión en el filme es perfecta, en especial durante el primer acto, donde el uso Zach Cregger demuestra todas sus habilidades como director y escritor | Foto: Sony Pictures

Otro de los puntos fuertes del filme es el gore y su creatividad alrededor de este punto. La violencia explícita es parte del encanto de la saga de videojuegos, pero jamás había sido trasladada al cine de la manera en la que lo hace Noche Cero. El filme toma inspiración de clásicos del cine de horror como La Cosa del Otro Mundo (Dir. John Carpenter, 1982) para crear su atmósfera y construir los diseños de sus criaturas, las cuales están hechas en una mezcla de CGI y efectos prácticos.

En definitiva, los monstruos son una de las partes más entretenidas y divertidas, pues el filme tiene una galería de criaturas relativamente extensa que hacen referencia a los videojuegos y que entregan secuencias llenas de tensión y gore de primer nivel. La creatividad, profundizando en el punto anterior, no tiene límites al representar situaciones extremas como en la recta final del filme, donde el lado más siniestro de la historia sale a flote.

Es importante destacar que el horror, el gore y ciertos elemento fatalistas del film están perfectamente balanceados con un humor que se siente completamente natural al brotar de la personalidad de su protagonista. Además, estos elementos ligeros no son aleatorios, sino que funcionan como remates perfectos que entienden el timing para realizarse.

Las secuencias de acción son increíbles, con un gran balance entre efectos prácticos y CGI. Además, Cregger utiliza a la perfección ambientaciones y elementos específicos en referencia a los videojuegos | Foto: Sony Pictures

En cuanto a los personajes, gran parte del cast es completamente secundario, con su función siendo apoyar o empujar al protagonista hacia la próxima fase de la historia. Por otro lado, Austin Abrams hace un excelente trabajo como Bryan. Abrams personifica a la perfección a una persona normal que se ve involucrada en una locura sangrienta, lo cual hace de sus reacciones, interacciones, miedos y decisiones mucho más interesantes, divertidas y relacionables para el público, el cual fácilmente puede proyectarse en el personaje para comprender la experiencia.

Además, Cregger decide basar la estructura del guion en un viaje personal para el personaje de Abrams. Gran parte de las criaturas, los escenarios, la evolución del viaje y el final es una narrativa íntima sobre los dilemas personales, físicos y mentales de Bryan como persona. Incluir estos elementos humanos en una película como Noche Cero le ayuda a tener profundidad, pues no solo se trata de un espectáculo de monstruos, sino que es la historia de una persona con una meta en mente que debe cumplir más allá de la situación extraordinaria.

La estructura del filme crece exponencialmente hacia secuencias cada vez más intensas al igual que en los videojuegos, lo cual le ayuda a crear una identidad propia | Foto: Sony Pictures

Se debe destacar el excelente trabajo de producción, música y sonorización. El primero crea escenarios aislados, claustrofóbicos y llenos de tensión en cada esquina, los cuales son apoyados por una increíble cinematografía que aprovecha cada espacio; la música es excelente, con temas serios y siniestros, algunos llenos de espacios y sonidos graves, y otros mucho más acelerados - es probable que algunos identifiquen cierta familiaridad con el tema de Ennio Morricone para La Cosa del Otro Mundo; y la sonorización es excelente, pues juega con los silencios y sonidos fuertes para ayudar a construir la atmósfera.

Al final, Resident Evil: Noche Cero no es la adaptación que querían los fans, pero sí la que necesitaban. Se trata de un filme emocionante, divertido y entretenido, lleno de acción, horror, suspenso, monstruos y una gran cantidad de referencias directas al juego que construyen una adaptación alrededor de la experiencia de jugar los videojuegos. Con una historia íntima que no para de crecer exponencialmente hacia un final interesante y bien merecido, esta es una película que vale la pena ver en el cine.

9.5/10

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