Creada en 1959 por Otto Binder y Al Plastino, el personaje de Kara Zor-El/Supergirl usualmente era reducido a tres descripciones básicas: es una versión femenina de Superman, es la prima de Superman, y es un personaje con una historia complicada y enredada. Lo anterior hizo que su único periodo relevante fuera durante los 80’s, cuando el personaje muere a manos del Anti-Monitor durante el famoso evento de Crisis en Tierras Infinitas (1985).

Lo que fue pensado como una estrategia para reescribir y simplificar su historia dio a luz a la peor etapa del personaje, donde múltiples versiones, cada una supuestamente distinta a la anterior, pero similar, y sin ninguna relación con Kara Zor-El, a pesar de ser un diseño idéntico, coexistían dentro y fuera de los cómics, con una de sus iteraciones más conocidas siendo la que fue interpretada por Fay Dunaway en el infame filme de 1984, el cual, en un intento por capitalizar el éxito de Superman (Richard Donner, 1978), el director Jeannot Szwarc entregó su propia versión que no entendía qué hacer con el personaje más allá de hacerla una versión inocente del Hombre de Acero.

En 2004, la Supergirl original fue resucitada en todos los medios, redireccionando su historia a una más concisa y entregándole una verdadera personalidad, la cual evolucionó hasta la versión actual, donde Kara se distingue de Superman al ser mucho más ruda, fuerte y sin temor al castigo más allá de la visión optimista de su primo. Este camino consolidó al personaje en el imaginario de la cultura pop gracias a series y películas animadas, videojuegos y cómics que han alcanzado el estatus de clásicos modernos, como lo es Supergirl: La Mujer del Mañana (Tom King, 2021).

Con este panorama, y tras la reintroducción del personaje al cine de la mano de James Gunn en Superman (2025), el director y guionista Craig Gillespie propuso a DC Studios la oportunidad de una nueva aventura de Supergirl en la pantalla grande, tomando a La Mujer del Mañana como base creativa para diferenciarla del Hombre de Acero con una aventura totalmente diferente. ¿Lo logró?

Así llega Supergirl. Dirigida por Craig Gillespie (Yo, Tonia, Cruella), y protagonizada por Milly Alcock (Superman, La Casa del Dragón), Eve Ridley (El Problema de los 3 Cuerpos, The Witcher), Matthias Schoenaerts (Amsterdam, La Vieja Guardia), Jason Momoa (En la Mano de Dante, Minecraft), David Krumholtz (Oppenheimer, La Balada de Buster Scruggs), Emily Beecham (28 Semanas Después, Rey y Conquistador) y David Corenswet (Pearl, Tornados).

En esta aventura de superhéroes, seguimos la historia de Kara Zor-El/Supergirl (Milly Alcock), una joven que sufre de alcoholismo tras perder a su planeta natal, Kriptón. Cuando el traficante y pirata espacial conocido como Krem de las Colinas Amarillas (Matthias Schoenaerts) envenena a su fiel amigo Krypto, Kara deberá aliarse con Ruthy Marye Knoll (Eve Ridley) para buscar venganza y curar a su mascota.

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Milly Alcock entrega una interpretación que logra diferenciarse de Superman, pero la dirección no logra encaminarla de forma correcta | Foto: DC Studios
Milly Alcock entrega una interpretación que logra diferenciarse de Superman, pero la dirección no logra encaminarla de forma correcta | Foto: DC Studios

Comencemos con lo mejor: Supergirl brilla bastante en los departamentos de vestuario y maquillaje. Al estar situada en el espacio, la película invierte tiempo y recursos en diseñar y traer a la vida una gran variedad de especies alienígenas que lucen distintas y únicas entre cada una. Podemos observar desde diseños simples, como seres humanoides con un tono de piel distinto, hasta trajes elaborados y con anatomías distintas, lo cual da mucha vida a cada uno de los escenarios.

El vestuario, por su parte, es bastante creativo. Por momentos minimalista, pero aprovecha las figuras simples para separar héroes y villanos en un esquema simple, pero identificable. El traje de Supergirl luce bien en las escenas de acción y es una interesante adaptación del material original.

El maquillaje y el diseño de vestuario es lo más destacable dentro del filme, pero su versión del espacio es demasiado similar a la de "Guardianes de la Galaxia" | Foto: DC Studios
El maquillaje y el diseño de vestuario es lo más destacable dentro del filme, pero su versión del espacio es demasiado similar a la de "Guardianes de la Galaxia" | Foto: DC Studios

Desgraciadamente, hasta allí llegan los elogios. Lo cierto es que Supergirl comete muchos errores, en especial desde el guion, el cual, a pesar de ser bastante simple, desaprovecha todo el tiempo del filme para narrar en diálogo todos los conceptos, arcos de personajes, consecuencias y temas del filme, dejando al apartado visual como un soporte muy pobre, pues lo que sucede en pantalla pocas veces refuerza las ideas que propone la película, y en su lugar obtenemos planos fijos, chistes mal acomodados y vagas referencias visuales.

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El diálogo, además, es una de las peores partes de la película. Es simple, lleno de clichés, repleto de exposición, nada gracioso, seco, repetitivo, y nunca llega al punto emocional clave que el resto de la película supone construir.

Debido a estos puntos, no existe una base concreta para construir los arcos de personajes y las relaciones entre ellos. Si bien el diálogo y el contexto de ciertas escenas construyen la ilusión de que existe un viaje urgente y lleno de importancia, lo cierto es que la audiencia nunca logra conectar de manera correcta, en especial porque los temas tampoco están bien presentados durante toda la película.

Asuntos como el abandono, la depresión, el duelo y el alcoholismo parecen características superficiales de los personajes que se hablan como si fueran serias, pero sin que la película ahonde en estos problemas o se utilicen como puntos focales dentro de la trama. Como resultado, muchos de estos elementos se vuelven obstáculos que entorpecen la historia con tal de hacer que muchas secuencias tengan sentido, pero esto implica que la película abandona su propio potencial con tal de seguir adelante.

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La dirección tampoco ayuda. Milly Alcock, Eve Ridley y Matthias Schoenaerts son actores talentosos, pero el material no les ayuda a demostrar sus habilidades. Muchas escenas son dirigidas de tal manera que el actor parece estar imitando lo que sería una mejor escena en otra película, hasta llegar al punto en el que el elenco parece estar completamente desconectado.

Los únicos actores que se salvan, y por poco, son Jason Momoa y David Corenswet. Momoa, quien interpreta a Lobo, se luce en el papel porque ha manifestado su sueño de interpretarlo por casi una década, por lo que no desaprovecha la oportunidad. Por su parte, la participación de Corenswet es limitada a un cameo, por lo que su Superman se siente familiar al del filme del 2025, a pesar de que su diálogo sigue siendo igual de malo que el resto de la película de Supergirl.

A pesar de que Jason Momo es divertido como "Lobo", su participación queda muy desubicada dentro del filme | Foto: DC Studios
A pesar de que Jason Momo es divertido como "Lobo", su participación queda muy desubicada dentro del filme | Foto: DC Studios

En ámbitos técnicos, la película tiene muchos problemas, en especial dentro del departamento de arte. Es bien sabido que James Gunn está a cargo de reconstruir el Universo DC, pero su visión parece estar intrínsicamente conectada con su trabajo en los Guardianes de la Galaxia de Marvel Studios, lo cual parece haber infectado al equipo creativo de Supergirl, pues el espacio – planetas, tecnología, vehículos, una gran parte de los diseños alienígenas (a pesar de estar bien hechos), colores y arquitectura – parece sacado directamente de una de las películas de los Guardianes.

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Lo anterior no se queda allí, pues la iluminación, el manejo de cámara, la edición y el uso constante de canciones populares en secuencias de acción, también gritan Guardianes de la Galaxia al momento de verse en pantalla.

El filme tiene un ritmo bastante atropellado, el cual colapsa por completo en el acto final | Foto: DC Studios
El filme tiene un ritmo bastante atropellado, el cual colapsa por completo en el acto final | Foto: DC Studios

Al final, Supergirl es el primer tropiezo del nuevo Universo DC. Se trata de una película sin nada nuevo que ofrecer, con un guion simple y algo aburrido que no logra desarrollar sus temas con éxito, reduciéndolos a diálogos llenos de exposición que aniquilan toda posibilidad de desarrollar a sus personajes. Con actuaciones simples y una dirección seca, el filme se desvía del clásico moderno que es La Mujer del Mañana, creando una versión inferior del material original que no encuentra su propia identidad, en especial cuando hay mucho en el filme que recuerda a trilogía entera de películas superiores.

6/10

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