Después de casi 11 años de uno de los casos de desaparición más emblemáticos de Puebla, un Tribunal de Enjuiciamiento dictó una sentencia de 56 años y tres meses de prisión contra José María Sosa Álvarez, expareja de , al encontrarlo responsable del delito de desaparición cometida por particulares.

La condena representa un paso histórico para Rocío Limón y Rolando Camargo, padres de la joven, quienes durante más de una década mantuvieron una lucha para exigir justicia por la desaparición de su hija, entonces de 19 años de edad y embarazada.

La sentencia fue emitida luego de que, días antes, el Tribunal lo declarara culpable tras valorar las pruebas presentadas por la . Aunque el cuerpo de Paulina nunca fue localizado, el cúmulo de indicios permitió acreditar la responsabilidad penal del acusado.

El Tribunal de Enjuiciamiento del Centro de Justicia Penal de Puebla impuso a José María Sosa Álvarez una pena de 56 años y tres meses de prisión, además de establecer la reparación del daño conforme a la legislación aplicable.

La sentencia llega casi 11 años después de la desaparición de Paulina Camargo, ocurrida el 25 de agosto de 2015, cuando la joven tenía 19 años y cursaba aproximadamente cuatro meses y medio de embarazo.

La resolución judicial es considerada una de las más relevantes en materia de desaparición de personas en Puebla por el tiempo que tomó el proceso y por la complejidad del caso.

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La desaparición de Paulina Camargo: un caso que conmocionó a Puebla

Paulina Camargo Limón desapareció tras salir de su domicilio para reunirse con José María Sosa, quien era su novio y presuntamente el padre del bebé que esperaba. Ese 25 de agosto sus padres la llevaron a un café donde se vería con José María Sosa porque juntos acudirían a la cita ginecológica, pero ella ya nunca volvió a su casa.

Desde las primeras investigaciones, la Fiscalía sostuvo que el joven fue la última persona que estuvo con ella. Las indagatorias apuntaron a que la asesinó en un departamento de la unidad habitacional La Margarita porque ella se negó a interrumpir el embarazo y posteriormente ocultó su cuerpo par después abandonarlo en un contenedor de basura para evitar asumir la responsabilidad del embarazo.

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Sin embargo, pese a múltiples búsquedas realizadas durante años en distintos puntos de Puebla, los restos de Paulina nunca fueron encontrados.

Años de investigaciones, búsquedas y recursos legales

El caso estuvo marcado por una larga batalla judicial. Durante más de una década se realizaron diligencias, reconstrucciones de hechos, cateos, análisis periciales y diversas audiencias.

La defensa promovió recursos legales que prolongaron el proceso, mientras la familia de Paulina encabezó marchas, conferencias de prensa y llamados constantes para que el caso no quedara impune.

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La ausencia del cuerpo representó uno de los principales desafíos para la Fiscalía; sin embargo, el Ministerio Público sostuvo la acusación con pruebas circunstanciales, testimonios, evidencia científica y otros elementos que el Tribunal consideró suficientes para emitir una sentencia condenatoria.

Para la familia de Paulina Camargo, la condena contra José María Sosa representa el cierre de una larga etapa de incertidumbre, aunque la herida permanece abierta por no conocer el paradero de la joven.

El caso se convirtió en un símbolo de la lucha contra la impunidad en Puebla y de la exigencia de justicia para las mujeres desaparecidas. A casi 11 años de los hechos, la resolución judicial envía un mensaje sobre la posibilidad de sancionar estos delitos incluso cuando la víctima no ha sido localizada.

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