Los niños se sumergen en el chapoteadero, mujeres y hombres en las albercas con flotadores en sus cinturas, grupos de amigos en traje de baño que buscan aminorar el calor dentro del agua, adultos mayores que disfrutan con sus familias en la zona de asadores: así se vivió el primer sábado que el balneario Agua Azul pudo abrir sus puertas, a más de un año de la pandemia.
Sin música ni cerveza en mano, en esta ocasión les basta a los poblanos con tender sus toallas bajo el sol, trenzarse el cabello y zambullirse en el agua de las albercas. Otros preparan los asadores y la carne que llevan para pasar el día de asueto.
A diferencia de otros años, la taquilla no está repleta, apenas uno o dos grupos preguntan por el precio de los boletos para entrar, una vez que tienen su ticket en mano (85 pesos para los adultos y 65 niños), una persona a la entrada los rocía de desinfectante, les toma la temperatura y da gel antibacterial.
Abdiel espera en la fila junto a su grupo de compañeros de trabajo, dice que es el calor el que lo animó a nadar en la apertura de los balnearios en el estado, aunque es la primera vez que visita Agua Azul, ya que es originario de Oaxaca.
“La recomendación es que usen el cubrebocas mientras no estén dentro de la alberca y los baños se están sanitizando cada hora y las áreas donde hay contacto de las personas, como las bancas o los lockers y en las áreas de albercas se checa la cloración”, explicó para El Universal Puebla, Alejandro Pulido, gerente del balneario Agua Azul.
En Agua Azul hay 20 albercas, las más grandes las dividieron para que se respete el decreto de cuatro familias por cada una, aunque hay grupos de hasta 11 personas que llegaron juntas y nadan.
En el primer día de reanudación de operaciones, sólo están a 10 por ciento y no al 30 por ciento como lo permiten las disposiciones del gobierno estatal.
“No hay música, no hay grupos ni nada, ni venta de bebidas alcohólicas por parte del balneario con base en lo que marca el decreto y el horario es de 10:00 a 17:00 horas, sólo sábado y domingo”, agregó.
El cierre de más de un año del balneario ha dejado estragos. Apenas regresaron una cuarta parte de los socios, en su mayoría adultos mayores, quienes se resguardaron para evitar contagios de COVID-19, además de que otros no pudieron seguir con las cuotas para utilizar el club.
“La situación económica afectó a todo mundo y muchos nos han dicho que el pago de la mensualidad, abrimos, pero fue mínimo lo que pudimos recuperar de socios y pues, bueno, seguimos aguantando ahorita y ojalá esta apertura que nos dan como balneario, aunque sea sábado y domingo nos ayude a salir”.
El gerente del balneario comentó que esperan incrementar sus ingresos, ya que arrastran deudas del año pasado, cuando comenzó la contingencia sanitaria en el estado.
Desobedecen indicaciones
A pesar que el personal del balneario les recuerda que deben usar cubrebocas al trasladarse de un lado a otro fuera del agua, las personas que acudieron este primer sábado de mayo al balneario se niegan a utilizarlo.
“Se me olvidó”, les dicen cuando personal del sitio les recuerda de nueva cuenta que tienen que utilizarlo como parte de las disposiciones sanitarias.
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